sábado, 26 de abril de 2014



Observamos con mucha tristeza el avanzado deterioro de las áreas recuperadas del Centro Histórico de la ciudad. Con suma preocupación se nota el abandono, la falta de mantenimiento y el actuar desmedido del samario NOCÍVICO. Pero es sin duda alguna, la negligencia, por parte de las entidades a las cuales les corresponde velar por estos intereses la mayor razón para que esto suceda en una ciudad que le corresponde acertar en una completa normativa sobre espacios públicos, pero que al parecer a esta administración, como igual ha sido para las anteriores, le ha sido una tarea imposible de ejercer.
Triste de una ciudad que se ufana de tener la "Bahía más hermosa de América" pero quedando tan solo como un apelativo del pasado, y que hoy, nos averguenza manifestarlo al observar el estado actual de la bahía: afectada por la construcción de una marina se encuentra actualmente vulnerada ambientalmente; es latente su erosión que se manifiesta por poseer poca franca de arena que se encuentra sin mantenimiento; además, un sistema de aguas residuales que vierte constantemente al mar materia orgánica en descomposición; un CAMELLÓN deteriorado, sin zonas verdes pero si, con malos olores por culpa del poco civismo de algunos samarios y una zona ideal para malhechores, prostitutas y drogadictos, que frecuentemente se pasean libremente pese a la presencia de las autoridades.
Recorriendo otros lugares del CHSM, también nos agredimos visual y emocionalmente por los graves efectos del deterioro; basta con observar las zonas verdes de los parques,desposeídas desde siempre, de un acertado sistema de regadío y de un equipo de trabajo que vele por ellas constantemente para su mantenimiento y embellecimiento. El adoquin de las calles, que antes lucía apropiado, hoy está empobrecido, deteriorado y manchado y lo peor aún, ausente en muchos tramos, como también las tapas que cubrían los empalmes subterráneos de servicios públicos, que han sido paulatinamente destruidas para dar paso a una serie interminable de huecos, que son utilizados por incultos ciudadanos para "cagaderos" y arrojar todo tipo de basuras.
Todo lo que acarrea falta de mantenimiento, produce automáticamente abandono y deterioro, y así es como se alimenta la incultura ciudadana y el vandalismo (Teoría de "Las ventanas rotas").
Y es así como se puede explicar las razones del estado actual que presenta el polémico sistema de alcantarillado y aguas residuales, construido, más no intervenido en su mantenimiento y que pone en riesgo constante la salud y la integridad física del ciudadano que transita por tan importante sector. Y "algo huele mal en el Centro Histórico" porque el hedor corre por las redes subterráneas del sistema de aguas residuales a causa de la falta de mantenimiento y la incultura ciudadana; motivos suficientemente válidos que darán como resultado el total colapso de la infraestructura sanitaria de ese sector y por ende declararlo en emergencia ambiental...esto es lo sucedería sino se toman las medidas pertinentes para solucionar de forma eficaz esta problemática que nos atañe a TODOS" (publicado en redes sociales).
Atiborrada de basura, se puede observar cualquier esquina del CHSM, pues se tiene como mala constumbre, colocarla en las afueras de los locales o establecimientos en horas no permitidas, desafiando así, los horarios de recoleccion establecidos y aprovechandose de la carencia de controles. Es esta, otra causa por la cual el Centro Histórico es un lugar donde los malos olores se contrarían con la necesidad de respirar saludablemente. Pero igualmente notorio es la pérdida paulatina de las canecas de basura, muchas ya han desaparecido, otras en terrible estado que urgen reeemplazo.
Y otro aspecto indeseable que se suma, en este triste pero necesario ejercicio de observación, es la preocupante proliferación de caninos y felinos que producen malestar y alarma ante posibles endemias que traigan graves problemas de salubridad.
Y si hablamos de endemias, cabe introducir la más sensible de todas: la indigencia y la prostitución es ya un mal social que se expande agresivamente, porque este fue apartado apresuradamente de su zona tradicional a merced de un cuestionable plan de recuperación de sectores del CHSM sin tener en cuenta que podía generar desplazamiento hacia las zonas de mayor concurrencia, creando así, como lo es hoy, un dilema social que bipolariza al samario sensible versus el intolerante. Puntos delicados, de sumo cuidado para debatir, pero que urge soluciones humanitarias de peso y no por efectos de la represión o de la intolerancia ciudadana.
¿ Y qué podríamos decir de otros aspectos? la contaminación visual por redes eléctricas y ahí, la falta de alumbrado público en zonas que se reducen en tránsito por su aparente inseguridad; preocupante "dejar pasar, dejar hacer" ("laissez faire, laissez passer") con las aún existentes "ollas" y zonas "candelas" que son del conocimientos de todos, pero que se necesita de un esfuerzo mancomunado por parte de la Alcaldía, Policía Nacional, Síjin, Bienestar Familiar, Defensoría del Pueblo, ONG´s y la comunidad, para que puedan erradicarse e intervenir con certeras acciones y planes de rehabilitación social de mediano y largo plazo.
Otro motivo de deterioro son las zonas periféricas del Centro Histórico, tales como el Parque San Miguel y costado norte del entre las carreras 1era y 8va con calles 13, 12, 11, 10 que también merecen total observación, y que nos llena de inquietud por ser zonas que ahora brindan oportunidades para todo tipo de acciones ílicitas.
Pero por obvias razones el espacio público, nos obliga a reflexionar aún más, pues siendo una problemática de profundas raíces sociales, pero no imposible de solucionar, al parecer, nos hace recordar el cuento infantil de "quien le pone el cascabel al gato" porque aún no se perciben soluciones...y si las hubieran, el uso indebido del espacio público se pronosticaría como un mal terminal crónico, como un ejercicio desaprovechado por generar rápidas y temporales soluciones, más no medidas que permitan el equilibrio entre la problemática y el bienestar colectivo como formula de entendimiento y paulatino recuperación y/o apoderamiento de las zonas invadidas. Tarea difícil, pero seguramente, llena de aprendizaje colectivo!
¿Qué hacer y qué no hacer con el CENTRO HISTÓRICO? ¿le damos la espalda o le extendemos nuestras manos para recuperarlo, mantenerlo y compartirlo? ¿qué motivos y razones influirían para que en cada uno de nosotros renazca el apoderamiento de lo nuestro, si acaso alguna vez lo hemos tenido? puesto que màs de un samario cívico le enervan sus nervios cuando escucha las siguientes expresiones de excusa al hacerse un llamado de atención por causa de incultura ciudadana: "estamos en Santa Marta", "es que somos así", "no soy el único, así que mira a tu alrededor", "yo no lo hice, eso no lo hice yo","la culpa es del gobierno", etc...y esas excusas o conformismos, al parecer se han "arraigado tanto" en los genética social y cultural samaria o costeña, porque ya se observa ese tipo de patrón de comportamiento desde los años de infancia:... puedo confesar que en mi oficio de maestro, hasta las niñas alumnas de un prestigioso colegio público, repiten ante mi, para excusar o expiar sus faltas...(publicado en redes sociales).
Señores, quizás una de las acciones que nos darían respuestas más ejemplarizantes se basaría en la EDUCACION, y por consecuencia la continua PREVENCIÓN y el ejercicio eficaz de la PENALIZACION.... pero: ¿estaremos todos dispuestos a darle el corazón y nuestras manos por Santa Marta?
El CENTRO HISTORICO DE SANTA MARTA, es la imagen de la ciudad y un manifiesto tangible de los que somos, pues el grado o nivel de cultura se mide en la forma y maneras como nos manifestamos públicamente....y estoy seguro, como de haber nacido en este hermoso pero controversial terruño, que también hay muchos otros samarios cívicos que deben a este dilema, sus atribulaciones diarias cuando transitan por cualquier lugar del Centro Histórico de la ciudad...
y qué Dios nos ilumine para salir del atolladero cultural y cívico....

NENA BOTERO